miércoles 27 de junio de 2007

...C h a p t e r 2...


Salió dando torpes pasos entre la multitud que se abalanzaba hacia las puertas del aeropuerto. Afuera, los últimos vientos fríos del invierno se colaban entre los abrigos de las personas, llevándose el calor consigo. Simplemente se calzó la capucha en la cabeza y siguió su impredecible camino hacia las agitadas calles de Japón.
Qué ciudad extraña. Si pensaba que el centro de Londres era insoportable e intransitable, jamás se había detenido a pensar en la ciudad más poblada del planeta. Desesperado, se desvió de la avenida principal por una callejuela hasta una calle que desembocaba en una plaza. Una ciudad realmente extraña. ¡¿Cómo era posible que una pequeña plaza desolada pasara totalmente por alto estando a tan sólo algunas cuadras de semejante avenida?!
El viento se volvió más insistente. Cuando logró arrancarle la capucha y dejar su cabello al aire, pensó que lo mejor sería refugiarse en un lugar con calefacción. No le agradaba la idea de enfermarse cuando aún no tenía un lugar donde pasar la noche.
Caminó un poco más, abrazándose a sí mismo, tratando de controlar el temblor de sus manos y rodillas. ¡Vaya que eran fríos los inviernos japoneses! Pasó frente a una cafetería. No tenía otra opción. De todas maneras, aún era de mañana y tenía tiempo de sobra hasta conseguir una habitación de hotel donde descansar.
Entró y otra vez pensó que era una ciudad realmente extraña. Quizás no tanto, pues el frío obligaba a todo ser humano a refugiarse. La cafetería estaba colmada de gente y no había ni un rincón en una maceta donde sentarse. Resignado, volvió a salir, entregándose a las heladas calles japonesas nuevamente.
Siguió buscando en los alrededores del pequeño parque, pero no encontró más que otros dos o tres lugares igualmente llenos de gente. Rendido y un poco enfadado con la poco cálida bienvenida de esa ciudad, se sentó junto a una fuente, maldiciendo la poca suerte que había tenido apenas llegar.
En el corto recorrido que había realizado, una persona parecía haber roto la helada soledad de la plaza, y se encontraba sentada en el lado opuesto de la fuente.
- La soledad es fría, como esta agua. No hay quién caliente tu ser...
Detrás del sonido del agua correr, podía escuchar a esa persona murmurar.
- Aún si encuentras a alguien, te dolerá si vuelves a estar frío...
No le prestó importancia. Debía ser de los típicos enamorados con el corazón roto. ¿Quién más, si no, estaría pasando frío en una desierta plaza? No él, su caso era diferente.
Escuchó un pequeño ruido en seco y abrió los ojos. ¿Acaso era el sonido de un chocolate al romperse? Ahora que recordaba, no había probado bocado desde que había bajado del avión. Quizás era sólo su imaginación distorsionada por el frío y el agua cayendo de la fuente.
- Se ha derretido. De seguro estaba en un lugar cálido, por eso se ha derretido. Entonces, si uno recibe mucho calor... ¿muere?
- Si recibe mucho frío también muere...
No supo por qué esas palabras escaparon de su boca. Simplemente se sentía muy cansado y vacío en esa plaza desolada. Quizás quería entablar alguna conversación superficial con la persona que se encontraba tras la fuente. O tal vez quería romper el horrible silencio que lo rodeaba.
- Hola, Míale. Pensé que jamás te vería de nuevo.
¡¿Mi... Mihael?! ¡Nadie sabía su nombre! No, no podía ser una coincidencia. Se levantó de un salto, rodeando la fuente a grandes pasos. El único que conocía su nombre, aparte de él, era...
- L...
- Por favor, llámame Ryuuzaki aquí afuera.
- Pero, pero...- No. Debía ser una ilusión.
- Soy tan real como los chocolates que tú saboreas- dijo Ryuuzaki, leyendo los ojos del muchacho.
- Pero... ¡¿Qué haces aquí?!- Qué pregunta estúpida, pensó.
- Yo, vivo. ¿Y tú?
- Sólo acabo de llegar...
- Ah...- Se puso de pie.- ¿Tienes donde alojarte?
- No.
Se acercó a él e inclinó un poco la cabeza para observarlo más de cerca.
- Pensé que mi supuesto sucesor sería más precavido- Le acarició el rubio cabello, despeinándolo.
- ¡Déjame!- exclamó, apartándose unos pasos-. El viento ya me despeinó lo suficiente- Le dirigió una mirada de enfado.- Es que viajé de improvisto.
- ¿En busca de Near?- Se llevó un dedo a la boca.
- ¡No es eso! No sé ni me interesa donde esté ese...
- Pues si estás aquí, Matt correrá a buscarte.
- Tampoco sé dónde está él...
- Ya verás... Estará junto a ti.
- No le dije a nadie que he viajado a Japón- Volvió a colocarse la capucha.
- Ya se enterará. Matará de preguntas a Roger, hasta sonsacarle la información.
- Roger piensa que estoy en Estados Unidos.
- Pues, en cualquier momento no pensará más eso.
- ¿Por qué lo dices?
- Porque yo le diré...
- No te atreverás- dijo incrédulo, observándolo con ojos furiosos -. A él ya no tiene por qué importarle mi vida. ¡Ya tengo diecinueve años!
- Lo sé, pero estuvo todo el maldito día preguntándome por ti.
- ¡¿Y qué le interesa?!- La rabia se detectaba en sus dientes apretados.- ¡Dile que no se meta!- exclamó, dándose media vuelta.
- Bien... Bien. Tranquilo.
Mello respiraba agitado, apretando los puños, tratando de desahogar su momentánea furia.
- No le diré nada...
- Bien.
- ¿Qué piensas hacer aquí?- inquirió Ryuuzaki -. ¿Para qué has venido?
- No lo sé... Algo me dijo que viniera.
- ¿Querías verme?
- ¡No!- mintió apresuradamente -. ¡Ni sabía que estabas aquí!
- No eres bueno para mentir, Mello- Se da vuelta.
- ¡No estoy mintiendo!
- Aquel que dice no mentir estando enojado, lo dice porque está nervioso de que le crean lo contrario- analizó -. Si fuera verdad eso que me dices...
- No miento...- trató de decir con naturalidad, pero el nerviosismo aún se le notaba en las palabras.
- Y ahora finges estar tranquilo para que yo te crea... Vaya niño.
- ¡Deja de fastidiarme!
- Como digas.
Ryuuzaki emprendió camino hacia el hotel o hacia la dulcería, quién sabe. El rubio simplemente se quedó observando como al poco tiempo desaparecía de su vista, doblando en la esquina. Recién entonces volvió a sentir el viento helado azotando su rostro.
- Ya volverás a mi, Mihael Keehl- se decía a sí mismo Ryuuzaki, varias cuadras más allá -. Si para eso has venido, para eso te quedarás.
Aún sin entender bien lo que había sucedido hacía instantes, Mello se alejó de esa plaza, en dirección contraria a la de L. Maldición, había sido muy fácil encontrarlo. No se esperaba aquello, no estaba preparado...
Lo que restó del día, decidió volver a la gran avenida y recomenzar su búsqueda desde allí. Zona de hoteles, eso buscaba. Varias cuadras hacia el norte equivalían a centenares de habitaciones de hotel ocupadas y decenas de cafeterías atestadas de clientes. Al comenzar a bajar el sol, las calles parecieron morir. Nadie salía, nadie se exponía a la heladísima noche. Sólo él.
Hubiera gritado de felicidad y alivio si no tuviera un terco orgullo. Al fin había encontrado un lugar donde calentarse y descansar de tan larga caminata. Una cafetería en una esquina, media vacía, no tan grande ni ostentosa como las últimas que había visto en el día. Abrió y agradeció la suave corriente cálida que lo recibió a entrar.
- Hola de nuevo- dijo una voz a sus espaldas.
Mello dio un respingo al escuchar tan repentino saludo y dio media vuelta, asustado.
- ¡¿Ryuuzaki?!- Estaba más anonadado que antes.
- Que casualidad encontrarte en la confitería donde siempre compro mis dulces- dijo, mirándolo con ojos inexpresivos y una sonrisa atemorizante en su boca.
- Sólo entré a tomar algo- le dijo secamente, aún recordando las intenciones de L de revelarle su paradero a Roger.
- Lo sé, aunque ya es un poco tarde. Voy a regresar a mi hotel.
- Te acompaño.
- ¿Quieres estar conmigo?
- No es eso- Desvió la mirada.- Ya que aquí están todos los hoteles, podré buscar uno para hospedarme.
- De acuerdo.
Mello siguiendo a L, salieron de la cafetería. El rubio se dio cuenta que estaba acostumbrado al frío de ese día. Ya no le temblaba el cuerpo, aunque no sentía ni las manos ni las orejas.
Caminaron algunas cuadras, sumidos en total silencio, hasta que al fin llegaron al hotel donde L se hospedaba. Éste miró de reojo a Mello, comenzando a subir por la escalera de entrada.
- ¿Dónde piensas pasar esta noche?- le preguntó -. ¿No tienes ningún lugar, verdad?
- Aún no.
Lo miró un momento y luego abrió la puerta del hotel con su llave.
- Si quieres puedes quedarte aquí el tiempo que necesites- Entró al edificio.- Cada piso tiene diez habitaciones disponibles.
- Bueno... Como quieras.
- Yo vivo en el piso 29. Si lo deseas, puedes quedarte en el mismo piso.
- ¿No es muy arriba? Prefiero alguna habitación más cerca de la salida, gracias.
- De acuerdo...- Se quedó unos segundos en silencio, en el hall.- ¿Entrarás?
Mello seguía de pie frente a la puerta.
- ¡Oh, si!- Ingresó al edificio, detrás de L.
- ¡Espera!- Levantó una mano para que Mello se detuviera -. ¿Qué sucede aquí?- En el hotel había mucho movimiento de gente que iba y venía con maletas, hablaba con el Registrador y entraba y salía de los ascensores.- ¿Qué hacen en MI hotel?
Sin esperar un segundo, tomó su celular y llamó a Watari. Mello, mientras tanto, observaba intrigado la situación.
- ¡Watari! ¿Por qué hay tanta gente en mi hotel? Se supone que le compré todos sus pisos.
- Ryuuzaki, has dicho que usarías el edificio como un hotel normal para no generar sospechas de que tu fueras L. Sólo L podría comprar un hotel entero. Además nos mandó a que construyéramos otro.
- Ahh... Seh, lo olvidé- Se pasó una mano por la cabeza.- Bien, no dije nada. ¿Mi habitación del piso 29, puerta C, aún está entre mis posesiones?
- Claro que si.
- Muchas gracias- Cortó la comunicación y miró a Mello.- Olvidé que regeneré el hotel para que opere como uno normal- Se llevó un dedo a la boca.- Sólo están disponibles las habitaciones C o B del piso 29, que siempre reservo.
- Entonces me quedo con la B.
- Bien...- Sube al ascensor.- Tranquilo, lo mandé a reparar.
- ¡Ah! ¡Menos mal!
- Ahora funcionará de todas maneras aunque se corte la energía eléctrica. Tiene un generador propio.
El ascensor subía lentamente por los pisos, silencioso, deslizándose. El tenso silencio entre los dos podía tocarse con las manos. Mello, como siempre recostado sobre la pared que enfrentaba a la puerta, tenía los brazos cruzados y la mirada fija en el suelo. L, sin embargo, mantenía los ojos posados sobre Mello, en especial, observaba detenidamente su boca. “Cómo me gustaría probarla” pensó, pero el traqueteo final del ascensor llegando al piso 29 lo sacó de su ensimismamiento.
- Oye, Mello, esta es la llave de tu habitación- Le arrojó la llave.
- De acuerdo.
- Buenas noches- le deseó L, entrando a su cuarto.
El rubio, por su parte, esperó hasta escuchar cerrarse la puerta de L, para desearle las buenas noches, en un susurro que sólo podría haber sido escuchado a escasa distancia de su aliento.
En ese momento, L comenzaba a escribir en su laptop.
Mello simplemente se quitaba el saco y se arrojaba sin desvestir a la cama.
L no podía quitarse de la cabeza el insistente deseo de ver a Mello.
- Argh...
Mello se quitaba las botas y se acostaba boca abajo.
L bebía café.
- ¿Qué estará haciendo Yagami-kun?
Mello comenzaba a cerrar los párpados...
La madrugada se dio paso entre los edificios y residencias de toda la ciudad, llevándose consigo los últimos vestigios de energía de la mayoría de las personas
Sin embargo, había alguien que no descansaba. Su gran sentido de justicia no le permitía bajar la guardia.
- Kira mata 20 criminales más...- susurraba por lo bajo, mientras anotaba algunos de sus alborotados pensamientos en una libreta.
Pero quizás había otra razón por la cual no conciliaba el sueño. Una causa aún más inquietante que el rutinario asunto de los asesinatos en masa.
Miró la hora: eran cerca de las 4 de la madrugada. Seguramente Mello estaría dormido...
Lo más silenciosamente que pudo, salió de su habitación. El hotel estaba sumido en una calma absoluta y nadie parecía estar caminando perdido por los pasillos. Lento y en puntas de pie, avanzó la poca distancia que lo separaba del cuarto B. Con una copia de la llave que siempre llevaba consigo, abrió la puerta, deseando con todas sus fuerzas que Mello no despertara.
El joven rubio estaba profundamente dormido, tal vez, como hacía mucho no lo estuviera. Se lo veía totalmente relajado, con el pecho bajando y subiendo acompasadamente, al ritmo de su profunda respiración. L se acercó lentamente, con un dedo en su boca, sin evitar que una extraña ternura lo invadiera al ver a Mello en tan indefenso estado. En un instante, toda su razón se vio anulada por ese sentimiento. Y, sin saber por qué estaba haciendo eso, se inclinó sobre el rostro dormido del muchacho y lo besó.
No supo cuánto duró ese suave contacto, pero si estaba seguro de que, ante el primer roce, Mello despertó sobresaltado y se alejó de él, enredándose en las sábanas.
- ¡¿Pero qué te pasa?!- le gritó exaltado, sonrojado hasta las orejas.
- Eh...- L desvió la mirada.- Hola.
Mello simplemente le lanzaba una mirada entre enfado y sorpresa.
- ¡Te hice una pregunta!
- ¿Cu... Cuál pregunta?
- ¡De qué te sucede! ¡¿Acaso te falta un tornillo o qué?! ¡Pensé que eras inteligente!
- Lo soy- respondió sin ninguna duda -. Es por eso que lo he hecho.
- ¡¡Qué parte de la palabra inteligente no entiendes!!- vociferó, furioso. Salió de la cama y se calzó rápidamente las botas.- ¡¡Me voy!!- Tomó su saco y se dirigió a la puerta.
- Una persona con inteligencia nunca deja de hacer cosas que quiere...- dijo L con toda calma -. ¿Dónde irás? No tienes ningún sitio...
- No me importa, ya descansé lo suficiente.
Mello abandonó el cuarto cerrando la puerta violentamente y bajó los veintinueve pisos por las escaleras, lo más rápido que sus piernas le permitían.
Unos momentos después, el muchacho ya estaba en la puerta del hotel, colocándose la capucha del saco y decidiendo qué dirección tomar en esa helada madrugada. Bajó las escaleras lentamente, dudando.
- No...- murmuró para sí -. No voy a regresar. Mi orgullo no me lo permite.
Siguió caminando. A menos de una cuadra de distancia, se cruzó con un joven alto, de cabello castaño, que callaba con un dedo a “algo” detrás de él.
- Shhh...
- Kukuku- se reía silenciosamente una criatura de las peores, flotando detrás del joven, invisible.
- Qué tipo más raro...- pensó Mello, unos metros más allá.
El castaño se detuvo frente a una casa, abriendo la puerta con su llave.
- ¡Light, bienvenido a casa!- El grito de una muchacha histérica resonó en la desierta calle.
Ya un poco más lejos, Mello comenzó a preguntarse dónde pasar lo que quedaba de la noche.
- ¡Mello!
El aludido giró la cabeza hacia donde provenía la voz exclamando su nombre. Una voz bastante familiar.
- ¿Qué...?
- ¡Mello! ¡Oye, Mello! ¡Por aquí!
El rubio al fin encontró al fin la fuente del persistente llamado. Un chico que vestía una remera rayada y de cabello extremadamente rojo, se le acercaba con una radiante sonrisa.
- ¿...?
- ¡Hey! ¿Qué haces por aquí a estas horas? le preguntó animado el muchacho.
M... ¡¿Matt?!- Mello no podía dar crédito a sus ojos.

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[.Mello muere agotado en el piso después de escribir semejante capítulo.]

viernes 8 de junio de 2007

...C h a p t e r 1...

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*Una tarde tranquila, donde el sol regalaba los rayos que cruzaban suavemente por los vidrios de las finas ventanas, en Wammy’s House, 3 jóvenes, cuyo intelecto sobresalía del resto se reúne en la puerta de la dirección, esperando instrucciones sobre una posible reunión.
Near, el joven fanático de los puzzles, sentado en el piso resolviendo un rompecabezas liso, se lo notaba tranquilo de si mismo sin temerle a lo que yacía tras esa puerta.
Mello, el rival de Near, quien solo podía ser superado por el, parado a un costado frente a la ventana, cruzado de brazos, su mirada revelaba indiferencia, nada fuera de lo normal aunque tratando de ocultar un leve nerviosismo por desconocer lo que se presentaría en minutos ante el.
Y finalmente Matt, amante de los video juegos, con unas gafas que cubren su expresión, sentado de bajo de Mello jugando como habitúa hacerlo en la mayoría de sus ratos libres.
De repente la puerta se abre, Roger los recibe con una sonrisa y luego de unos segundos de mirarlos a los 3 a los ojos dice: “Me alegra que estén aquí, los felicito a los 3 por sus esfuerzos ahora es cuando deberán demostrar de lo que son capaces.”
Roger se acerco a Near y colocando su mano en la espalda del mismo lo llevo hasta la puerta y luego de que este ingresara la cerro quedándose fuera junto a Mello y Matt.
Alrededor de las 6 de la tarde –Habiendo pasado 3 horas- La puerta se abre nuevamente, Near tiene un rostro de leve sorpresa, lo cual es extraño en el, algo así como si hubiera visto algo que jamás creería ver. Se dirigió al pasillo, separándose del grupo, donde tomaría nuevamente su posición habitual y continuaría así, con sus actividades de siempre

Era el turno de Mello…todos lo presentían, Roger desde donde se encontraba le señalo la puerta con la cabeza. Mello camino con tranquilidad hasta la puerta, dio un suspiro cerrando sus ojos y bajando los hombros y se entro de valor para abrirla.
Al ingresar dentro de la habitación…vio lo de siempre, un escritorio con un sillón movible de respaldo alargado, dos sillas junto a la ventana, un librero detrás del escritorio y una lámpara de pie. En la silla movible se encontraba alguien sentado, pero Mello no podía verlo ya que la silla estaba apuntado hacia el librero. Mello se hizo notar dando un paso adelante con mas fuerza y la silla se movió mirando hacia su lado….Sentado en ella se encontraba un sujeto extraño, de unos 20 años de edad aproximadamente, sentado con sus pies sobre la silla y sus manos sobre sus rodillas, cabello negro por el fin de su cuello, con un rostro como si no durmiera en 3 años y una mirada fría. A Mello le recordó un poco a Near su forma de mirar a los demás.
“Gusto en conocerte, Soy L” le dijo, mientras le daba sorbos a su café. Mello abrió muy grandes sus ojos con una expresión de sorpresa terrible, aunque luego al darse cuenta de que su sorpresa era mas que obvia trato de camuflarla con una mirada de indiferencia.*

Mello: …-Se mantiene en silencio mirando hacia otro lado-

L: Mello… ¿sabes el motivo de mi visita?

Mello: -Se incorpora en una silla- Has venido en busca de un sucesor digno para que ocupe tu puesto como el mejor detective del mundo.

L: exacto…Me he contactado con Roger para que me informe quienes son los mejores alumnos de este instituto y me ha enviado a ti, Near y Matt, ahora lo demás depende de mi criterio…

Mello: y supongo que escogerás a Near…

L: Near es un joven muy capaz con un alto sentido de la realidad, es una de las personas mas indicadas para ocupar mi puesto en caso de que no pueda efectuar mas mi trabajo

Mello: o en caso de que Kira acabe contigo.

L: Esa es una opción posible…así que he decidido ser precavido…En este momento desearía que me contaras algo sobre tu forma de pensar y actuar en cuanto a la justicia

Mello: no tengo nada que contarte, soy el mejor y podré ocupar tu puesto con eficacia.

L: te veo muy confiado de ti mismo, eso es bueno…Sin embargo…”Genio es quien dice no serlo” ¿crees en ese dicho?

Mello: francamente no –responde de forma un tanto altanera viéndolo directo a los ojos con rostro de enfado-

L: eso creí…

*Un silencio incomodo inunda la habitación y las miradas se penetran hasta lo mas pequeño de sus pupilas…ambos parecen estar analizando las actitudes del otro…*

Mello: (Este tipo parece gozar haciéndome sentir como un idiota, es obvio que no podré contra el pero aun así trata de ver mis reacciones por medio de sus críticos comentarios, no podrá conmigo, me he dado cuenta a donde quiere llegar…)

L: (Se lo nota perturbado… ¿Acaso nota que trato de hacerlo perder la paciencia para ver hasta que punto puede mantener la cordura?)

Mello: L… si no te molesta seré yo quien tome el control de esta conversación…

L: suena interesante –Pincha con su tenedor la frutilla y la acerca a su boca pasándole su lengua- Por favor continua…

Mello: Supongo que has notado que trato de superar continuamente a Near, el es mi rival, y si no te has enterado desde ya te lo confirmo.

L: Lo he notado, me parece que tener un rival ayuda a uno a superarse y tener la meta de alcanzar al fin el potencial de alguien superior. Aunque frustrarse y fingir ser el mejor es una actitud de lo más infantil, a veces uno tiene que aprender a perder ante otro con un talento superior…

Mello: ¡¿QUE DICES?! ¡¿Acaso lo que yo hago con Near es algo diferente a lo que tu con Kira?! –Grita furiosamente parándose y golpeando sus manos sobre el escritorio-

L: Lo que tu haces Mello…Es por un bien personal, de sentirte superior a alguien por el simple hecho de querer probar el dulce sabor de la victoria. Lo que yo hago es mas por el bien de la humanidad que esta siendo asesinada injustamente que por mi, tengo miles de casos con los que he ganado millones y por los que he sido reconocido como el mejor, no deseo mas fama de la que ya poseo y con esto no estoy alardeando solo estoy explicando que no significa nada para mi este caso mas que atrapar a quien dice ser llamado “Justicia” cuando detrás de si esconde la cara de un asesino sediento de sangre y poder.

Mello: (Este hombre es en realidad L…solo alguien como el usaría su boca para sacar dicho pensamiento tan sabio ante mi) Aun así debes admitir que odiar perder es una actitud infantil y no admitir cuando pierdes lo es aun mas....

L: yo nunca he dicho que no admití que perdí, es mas, estoy perdiendo y me consta, el signo de mi derrota es comenzar un nuevo día viendo el número de muertes y sin poder lograr que se detengan. Pero aun no me he rendido… porque tengo la esperanza de que si yo cometo un error siendo humano el si lo es también lo cometerá y ese será mi momento para atraparlo.

Mello: ¿Y tienen sospechas de quien puede ser dicho humano?

L: En el momento en que decida que tomes mi puesto deberás averiguarlo por tu cuenta, y si llega el caso que tu no eres el indicado, te enteraras cuando otro de tus compañeros lo atrape.

Mello: Bien… ese será nuestro trato –Mirando a su alrededor- Supongo que no hay nada mas que discutir aquí…Nos veremos, es decir, en caso de que decidas escogerme y francamente deseo...Que no te haga falta un sucesor.
-Mello le lanza una ultima mirada a L y a su alrededor y acercándose a la puerta la abre saliendo de la habitación-

*Esa fue la última vez que Mello vio o supo algo de L… Matt le contó que L se contacto una vez con Near luego de la reunión, pero era evidente que Mello jamás le hablaría ni preguntaría nada por mas importante que sea…
Ya han pasado 4 años desde aquel encuentro entre el hábil detective y los 3 jóvenes.
Near cumplió al fin sus 17 años y se fue a Japón a supervisar más de cerca el caso Kira y continuar su recopilación de información en caso de que sea necesario mas adelante.
Dicho sea de paso L aun no había escogido a su sucesor y se paseó los años anteriores por Wammy varias veces para hablar nuevamente con sus sucesores y continuar evaluando su empeño. Pero casualmente este año no había hecho una sola visita ni una sola llamada ni un condenada mensaje!
Lo cual preocupo a Mello, e inmediatamente luego de cumplir sus 19 años -3 meses después de que Near partiera a Japón - Mello también decidió ir, pero por su cuenta. No planeaba encontrarse con Near ni mucho menos trabajar con el, solo deseaba probar suerte en otro sitio diferente y por fin abandonar Wammy’s House sintiéndose preparado de vivir su vida sin ataduras.
Matt decidió quedarse en Wammy, No tenía intenciones de abandonar su vida de tranquilidad, así que afirmo que se quedaría allí un tiempo más.
Veremos de ahora en adelante que será de la vida de cada uno…*
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Referencias:
* : Dialogo de Relator
( ) : Pensamientos de personajes
- : Acciones que realizan
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[E.r.u & M.e.l.l.o]
[..W.r.i.t.e.n.b.y.E.r.u..]

C h u a v e º-º~